Los niños y los abuelos

Hoy en día si alguien ha tomado protagonismo en el día a día de nuestr@s hij@s,  esos son sin duda los abuelos.

Los cambios que se han producido en nuestra sociedad hacen que para la mayoría de las familias sea imprescindible tener que trabajar los dos padres para salir adelante y tengamos que recurrir  para conciliar vida personal y laboral a la siempre desinteresada e incondicional ayuda de los abuelos.

Pero a parte de esa labor, con nuestros hijos hacen una gran tarea, ya que cubren todas aquellas necesidades que el niño pueda demandar en nuestra ausencia,  les cuidan, son compañeros de juego, confidentes,  maestros, apoyo y sobre todo lo más importante es ese inexplicable vinculo abuelo-nieto siempre tan beneficioso. Y además siempre suelen ser el eje de unión entre el resto de miembros de la familia.

Como padres,  debemos agradecer siempre la gran labor que hacen, ya que ellos sacrifican sin pensarlo su tiempo de jubilación para volver a ejercer una labor educativa que ya hicieron hace muchos años.

También es verdad que para muchos significa volver a sentirse útiles, aunque también hay que respetar si por motivos de salud, personales o similares porque ya no se ven capacitados  rehúsan a cuidar de los nietos. Nunca será por no quererlos.

Si los abuelos tienen que encargarse de los hijos, nunca hay que abusar de la situación,  los padres siempre seremos nosotros (lo digo por casos en los que algún padre se desentiende totalmente de su hijo siendo el abuelo padre otra vez).

Debemos ser conscientes y hacérselo notar, que ellos forman parte del proceso educativo del niño y por supuesto si discrepamos con su forma de actuar, decirselo dialogadamente, nunca reprochandoles nada, debemos respetar su forma de ser y educar.  (Si nos han educado a nosotros,  tan mal no ha podido ir).

Por supuesto debemos ser conscientes de las posibles limitaciones que por edad u otra causa puedan tener,  y ser conscientes del esfuerzo que les supone seguir el ritmo de nuestr@s hij@s aunque nunca nos lo digan.

Debemos establecer unas normas comunes tanto en casa como con los abuelos para ayudar al niño a comportarse igual en ambos lugares.

Una de las cosas que a los padres puede molestar más,  es que los abuelos se lleguen a entrometer en la forma de educar de sus padres,  debemos agradecer sus aportaciones pero también marcar los límites.  Como antes dije, los padres son los padres y serán los que decidan.

Hay que confiar en ellos como siempre digo,  la confianza es una gran compañera de viaje.

Y no debemos meter al niño en compromisos sintiendo a veces celos si dedica excesivo cariño a los abuelos.  No hay que rivalizar por el amor del niño,  sino que hay que trabajar juntos para hacer del niño una persona integra.

Y por último agradecer siempre la labor y la compañía de los abuelos,  yo que perdí pronto a mis abuelos siempre la decía a mi mujer que quien tiene un abuelo tiene un tesoro, y os aseguro que es verdad.

Allá donde estéis,  gracias abuelitos por lo que soy hoy. Os quiero.

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